martes, agosto 23

EL LIBRO DE RUT CAPITULO 4 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 4

1 Booz habla con el Pariente más cercano. 6 Este rehúsa efectuar la redención conforme a la costumbre que había en Israel. 9 Booz compra la herencia. 11 Se casa con Rut. 13 Ella da a luz a Obed, abuelo de David. 18 Las generaciones de Fares.

1 BOOZ subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.

2 Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.

3 Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.

4 Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.

5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.

6 Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

7 Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel.

8 Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato.

9 Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón.

10 Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.

11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén. 441

12 Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá, por la descendencia que de esa joven te dé Jehová.

13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.

14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel;

15 el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos.

16 Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya.

17 Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.

18 Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón,

19 Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab,

20 Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón,

21 Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed,

22 Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

1.

Subió a la puerta.

Como ya se observara (ver com. cap. 3: 3), Belén está ubicada en una angosta serranía que se proyecta hacia el este de la cadena montañosa central. Este declive desciende abruptamente en laderas en forma de terrazas hasta los profundos valles al norte, este y sur. Esas laderas estáis cubiertas hoy de olivos, higueras y vides. Para llegar hasta la puerta de la ciudad, Booz tuvo que dejar la era donde había pasado la noche y ascender las laderas del declive. La puerta de la ciudad, que era probablemente la única abertura en el muro, era el lugar donde sesionaba el tribunal y donde se ventilaban los asuntos públicos (ver Deut. 21: 19-21; cf. Sal. 127: 5; Zac. 8: 16). Jerónimo señala que "los jueces se sentaban en las puertas para que la gente del campo no se viese obligada a entrar en las ciudades y sufrir perjuicio en ellas.

Allí sentados, ellos [los jueces] podían ver a la gente del pueblo o del campo cuando salía de la ciudad o entraba en ella, y cada hombre, terminado su asunto, podía irse de inmediato a su propia casa".

Se sentó.

El que Booz se sentara a la puerta demostraba que procuraba una decisión judicial. Booz reunió un jurado compuesto por los ancianos de la ciudad, de acuerdo con la ley de Moisés (Deut. 16: 18).

2.

Tomó a diez varones.

Se supone que ése era el número exigido para formar un jurado que pudiera considerar los casos civiles. Da la impresión de que Booz mismo los eligió.

Sin embargo, primero llamó al pariente más cercano (vers. 1), y es probable que lo hubiera consultado al hacer la selección de los ancianos. El procedimiento que se seguía era sumamente democrático. El caso era claro. Se actuó de acuerdo a la ley de Moisés, y sin demora alguna se llegó a una decisión, la cual fue confirmada y atestiguada por un grupo representativo de los dirigentes reconocidos de Belén. Así se atendían los asuntos legales: sin abogados y sin extensos argumentos judiciales.

Los ancianos.

Es probable que los ancianos de una ciudad fueran los principales de las diversas familias importantes. Eran responsables de los asuntos civiles y religiosos de los ciudadanos. Los "ancianos" no eran necesariamente personas de edad, sino maduras y de experiencia.

3.

Vende.

Tal venta no constituía una transferencia permanente de la propiedad, sino sólo temporal. Noemí y Rut, aunque no pudiesen trabajar ellas mismas la tierra, podrían así recibir cierto ingreso proveniente de esa tierra. Los dueños originales podían comprar de nuevo la tierra en cualquier momento, pagando la parte del precio correspondiente al tiempo que quedaba hasta el año del jubileo. De todos modos, en el jubileo, esa propiedad volvería automáticamente a ser de su dueño original (ver com. Lev. 25: 23-25).

Nuestro hermano.

No necesariamente por parentesco de consanguinidad. La relación indicada por la palabra hebrea que así se traduce es muy flexible y amplia. Aun a los amigos se los llama hermanos algunas veces. Cuando Booz dijo que la tierra pertenecía a Elimelec, insinuaba que los dos hijos, Mahlón y Quelión, no habían recibido su heredad. Por lo tanto, era Noemí y no Rut quien vendía 442 la propiedad. Sin embargo, un hijo de Rut sería heredero legal de la tierra de Elimelec, y por lo tanto Noemí estaba dispuesta a transferir el título de la propiedad de su difunto esposo al pariente que se casara con Rut. Ese pariente administraría la propiedad hasta que el hijo de Rut estuviera en condiciones de heredarla.

El que la tierra fuera vendida -arrendada diríamos hoy- a un pariente cercano que debía casarse con Rut y guardar la propiedad para el hijo que les naciera, exigía la aplicación de dos tipos de leyes del código civil mosaico. Se aplicaban a este caso tanto las leyes para la transferencia de propiedades (Lev. 25: 23-28) como las que regían el casamiento de una viuda con un pariente cercano (Deut. 25: 5-10). Estas últimas leyes limitaban las primeras.

4.

Hacértelo saber.

Literalmente, "descubrir tu oreja". Expresión idiomática muy bien traducida por la RVR.

Si tú quieres.

Si el pariente más cercano decidía comprar la propiedad, tenía el privilegio de hacerlo; en tal caso Booz ya no tendría más derecho.

Yo después de ti.

Después de declarar los hechos y reconocer los derechos del pariente más cercano, Booz revela claramente su interés personal en el asunto. Expresa la esperanza de que el pariente más cercano no comprará la propiedad.

Yo redimiré.

Reconociendo que se trata de una buena oportunidad para aumentar sus entradas, el pariente más cercano no vacila en decidir comprar la propiedad.

5.

Entonces replicó Booz.

Hasta aquí no se había dicho nada en cuanto a la parte de Rut en el asunto.

Sin duda Booz creyó que sería mejor hacer que la propiedad fuese el tema central del negocio, pensando tal vez que así obtendría una respuesta más favorable. Pero una vez que el pariente más cercano ha expresado su intención de comprar la propiedad, Booz revela el hecho de que Noemí ha limitado la venta del terreno, exigiendo que quien lo compre se case con Rut.

El orden en el cual Booz presentó los dos aspectos del caso indica que tenía más interés en Rut que en la propiedad. Este era un enfoque típicamente oriental, porque la perspicacia de Booz lo indujo a ocultar lo que para él era de mayor importancia, procurando así concertar un arreglo satisfactorio sin dejar que su interés fuera el factor determinante. Por contraste, el interés del pariente más cercano se centraba exclusivamente en la propiedad como una fuente de lucro.

6.

Dañe mi heredad.

La avidez con la cual el pariente más cercano decidió comprar la tierra cuando parecía que el único factor en juego era la ganancia, y su inmediata pérdida de interés al saber que esa compra le exigía abnegación y una pérdida monetaria, parecen indicar que era un hombre avaro, como el rico insensato de Luc. 12: 13-21. El pariente más cercano no estaba dispuesto a casarse con Rut. Sin duda no tenía hijos que pudieran heredar su propiedad. Si se casaba con Rut, el primer hijo que tuviesen sería considerado como hijo del extinto esposo de Rut.

Entonces, tanto la parcela que hubiera comprado de Noemí como su propia tierra pasarían a ser heredad de los hijos de Rut. El hecho de que ésta fuera moabita no parece haber afectado su decisión.

Por su parte, Booz pudo haber tenido dos razones al desear comprar esa tierra y casarse con Rut. Posiblemente era viudo con uno o más hijos ya crecidos.

También es claro que Booz respetaba y amaba sinceramente a Rut. No le importaba que el hijo que les pudiera nacer fuese contado como hijo del marido fallecido, y que la propiedad que le compraba a Noemí pasara a los hijos de Rut y no a los hijos que él hubiera podido tener de una esposa anterior. Además, es obvio que Booz no albergaba prejuicios raciales. Es posible que su propia madre hubiera sido Rahab de Jericó (ver com. cap. 1: 1).

7.

Para la confirmación de cualquier negocio.

El procedimiento que se señala en este versículo concuerda con la ley de Deut. 25: 7-9, respecto a la mujer que no encontraba un pariente de su difunto marido que estuviera dispuesto a realizar el deber de un pariente. En tal caso ella tomaba la iniciativa contra el pariente que rechazaba su propuesta. El confirmaba su rechazo permitiendo a la mujer que le quitara un zapato. Pero, según los comentadores judíos la mujer debía escupir en el suelo frente a él, cosa que la construcción de la frase hebrea permite expresar.

Pero en el caso de Booz, la situación era diferente. Rut le había pedido que la tomara por mujer, y él estaba dispuesto a hacerlo. El pedido al pariente más cercano no lo hacía la mujer cuyo esposo había fallecido. Evidentemente 443 Booz proporcionaba al otro pariente la oportunidad que por ley le correspondía de casarse con Rut, si así lo deseaba.

Testimonio.

Es decir, una evidencia legalmente aceptable.

8.

Se quitó el zapato.

El contexto indica con claridad que fue el pariente más cercano quien se quitó el zapato o la sandalia y se lo dio a Booz, para confirmar la transferencia de su derecho de redención a Booz. No es preciso pensar que el autor del libro de Rut estuviera explicando una ceremonia no conocida por sus lectores, como lo han entendido algunos comentadores. Sencillamente señala que en este caso se omitió la parte de la ceremonia que expresaba desprecio hacia el pariente que no efectuaba el rescate.

9.

Vosotros sois testigos.

Booz pide al jurado de ciudadanos y a todos los otros que allí se encuentran que sean testigos del acto de transferencia, simbolizado por la ceremonia de la sandalia. El pariente más cercano tenía tanto el primer derecho de casarse con Rut y de administrar su propiedad como el de rehusar hacerlo (Deut. 25: 7-9).

10.

Tomo por mi mujer.

La compra de la propiedad de Noemí era la cuestión legal en consideración, pero en este caso algo más que la tierra misma estaba implicado (ver com. vers. 5, 6). Además, Booz tenía más interés en Rut que en la tierra (ver com. vers. 5), hecho que ahora deja en claro. Tenía que comprar la propiedad a fin de poder tomar a Rut como mujer. El pariente más cercano no había estado dispuesto a tomar a Rut para conseguir la propiedad, pero Booz sí estaba listo a tomar la propiedad, si eso era necesario, a fin de casarse con Rut.

Restaurar.

Es decir, para perpetuar el linaje de su familia (ver Deut. 25: 6).

Sobre su heredad.

Se consideraba sagrado e inalienable el derecho que tenían el dueño original y su posteridad sobre la herencia familiar. Esa propiedad nunca podía venderse a perpetuidad. Si una parcela quedaba, por así decirlo, huérfana, era lo mismo que si un hombre no tuviera un heredero. La preservación del nombre y de la heredad de la familia se convertía en un factor vital en la conservación de la estructura social de la nación (ver Núm. 36: 1-9 y com. Mat. 1: 1).

11.

Testigos somos.

Los que se habían reunido en la puerta no condenaron al pariente más cercano.

No le dirigieron ninguna palabra de censura, pero para Booz tuvieron palabras de felicitación y de bendición.

Como a Raquel y a Lea.

Ver Gén. 29: 31 a 30: 24.

12.

La casa de Fares.

Ver Gén. 38: 12-29. Esta declaración prepara el camino para la genealogía de los vers. 18-22, lo que, por lo tanto, no parecería ser una lista añadida por redactores posteriores, sino parte integral del relato original.

13.

Jehová le dio.

Los hebreos reconocían que toda vida proviene de Dios, y que él es quien da "toda buena dádiva y todo don perfecto" (Sant. 1: 17; cf. Juan 3: 27). Es Dios quien da "lluvias del cielo y tiempos fructíferos" (Hech. 14: 17; ver también Deut. 11: 14) y "el poder para hacer las riquezas" (Deut. 8: 17, 18).

Siempre debiéramos reconocer a Dios como el origen de todas nuestras bendiciones y digno de recibir nuestra alabanza.

14.

Las mujeres.

Tal vez un grupo de íntimas amigas, presentes en la ceremonia de la circuncisión, cuando se le debía poner nombre al niño (ver Luc. 1: 58, 59).

Pariente.

"Redentor" o "goel" (NC). (Ver com. cap. 2: 20.)

15.

Restaurador.

Cuando nació el hijo de Rut, quedó asegurada la continuidad del linaje familiar de Noemí, cosa que había parecido poco probable cuando fallecieron su marido y sus dos hijos.

17.

Obed.

El nombre del hijo de Rut significa "siervo", se entiende "de Dios". Esta es la forma abreviada del nombre hebreo que se translitera Abdías, y que significa "siervo [o adorador] de Jehová".

Padre de David.

Con estas palabras el autor llega al pináculo de su relato y justifica el habelo narrado. Estas palabras señalan el cumplimiento de la bendición pronunciada sobre Rut por los aldeanos de Belén (ver vers. 11, 12, 15). El nombre del pariente que pensó que su matrimonio con la moabita convertida haría peligrar su heredad ha sido olvidado, pero de Booz descendió David, antepasado y símbolo de Cristo. Por el amor de Rut, Obed fue, por así decirlo, hijo de Noemí.

Si la nación judía hubiese tomado en cuenta la lección que enseña el libro de Rut, de que Dios no hace acepción de personas, su actitud para con los gentiles habría sido muy diferente de lo que fue. Habría esperado a un Mesías cuya misión era salvar del pecado a todos los hombres, judíos o gentiles, y no sólo 444 a un Mesías judío que salvara a la nación judía del yugo romano. También para nosotros el libro de Rut contiene una lección. Si tan sólo practicamos el amor y la simpatía para con nuestros prójimos, muchos de ellos nos dirán como le dijo Rut a su suegra: "Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios". Y por nuestra parte podríamos responderles como lo hizo Booz al dirigirse a Rut: "Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de +

-.Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte". 445

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