domingo, enero 1

COMENTARIO DEL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 17

Mencionada antes en Jos. 15: 35, es la moderna Khirbet "Abbád, situada a un poco más de la mitad del camino entre Jerusalén y la ciudad filistea de Gat.

Esta población pertenecía a la tribu de Judá, y estaba a 27 km al suroeste de Jerusalén.

Efes-damim.

O Pas-damim, como figura en 1 Crón. 11: 11-13, donde se presenta la lista de los valientes de David. El nombre significa "la frontera de sangres", quizá debido a que hubo muchas luchas en esa zona.

2.

Valle de Ela.

Un fértil valle de suaves laderas que se levantan al este y al oeste, y que corre por varios kilómetros en dirección noroeste desde Soco.

3.

El valle entre ellos.

Por el centro del valle de Ela corre un wadi llamado Wadi es Sant del cual se habla en este versículo como de un "valle". Heb. gaye". Esto es muy diferente del "valle", Heb. "émeq, de Ela (vers. 2). La primera palabra hebrea se usa para una cañada regada por un torrente durante la estación lluviosa, la segunda para un valle amplio y fértil. Este gaye" era casi infranqueable excepto en ciertos puntos, y en ese respecto es similar al wadi que está frente a Micmas (ver com. cap. 14: 4-10). Saúl y su ejército acamparon en las colinas del lado oriental de este gaye", y los filisteos fortificaron las colinas del oeste (ver 1 Cron 11: 13).

4.

Goliat.

Posiblemente de galah, "destapar", "apartar", el nombre Goliat quizá signifique "exilio", en el sentido de que Goliat fue "apartado" de su pueblo ancestral, y por lo tanto era filisteo sólo en el sentido de que vivía entre esa gente. Se cree que descendía de los anaceos (ver com. Deut. 9: 2). Su estatura de 6 codos y un palmo, o 61/2 codos, sería el equivalente a 2,9 m. Otros han sugerido que el nombre Goliat podría significar "conspicuo". Pero en este caso -como en el caso de "exilio"-todo se basa en la posibilidad de que Goliat fuera un nombre semítico.

Gat.

Una de las cinco ciudades principales de Filistea. Se desconoce su ubicación (ver 2 Rey. 12: 17).

5.

Malla.

La "malla" de los soldados de los tiempos bíblicos consistía en un peto superior y una armadura que protegía el abdomen. Donde quiera que las dos piezas no encajasen perfectamente, quedaba un punto vulnerable en el cuerpo del soldado (1 Rey. 22: 34).

Cinco mil siclos

El equivalente a 57 kg.

6.

Grebas.

Planchas delgadas de metal que se llevaban en la parte delantera de las piernas, debajo de las rodillas.

Jabalina.

O un "escudo" o "maza", que evidentemente se llevaba a la espalda, colgando entre los hombros.

7.

El hierro de su lanza.

Su peso sería de 6,82 kg. Aunque la armadura de este paladín era de bronce, la punta de su lanza era de hierro, metal relativamente nuevo y más caro.

8.

El filisteo.

El uso del artículo definido aquí implica egoismo de parte del antagonista de David. Estaba orgulloso de su habilidad y se gloriaba de su título conspicuo.

Este título de Goliat se usa más de 25 veces en el capítulo en contraste con su nombre personal que sólo se usa dos veces (vers. 4, 23). Por supuesto, los filisteos sabían que la Deidad de Israel era superior a Dagón (cap. 5: 1-7).

Habían huido aterrorizados de Mizpa (cap. 7: 10- 13). Además, después de años de tranquilidad (cap. 7: 13), habían sido testigos del sorpresivo ataque de Jonatán que les arrebató 536

BATALLA DE DAVID Y GOLIAT

537 mucho material bélico (cap. 14: 31, 32). A regañadientes, los filisteos todavía eran de la misma opinión y habiendo encontrado un paladín, decidieron renovar el ataque.

9.

Si yo pudiere más.

En la antigüedad, con frecuencia existía la costumbre de decidir las contiendas tribales mediante combates singulares, en los cuales se consideraba que había sido derrotado el ejército del rey o caudillo perdedor. Cuando Josafat fue con Acab a guerrear contra los sirios, el rey de Damasco ordenó a sus capitanes que lucharan "sólo contra el rey de Israel" (1 Rey. 22: 31). Sin embargo, ése no fue un combate singular. Cuando se combatían la casa de Saúl con la de David, se eligieron 12 hombres de cada lado para decidir el resultado. La consecuencia fue que "Abner y los hombres de Israel fueron vencidos" (2 Sam. 2: 12-17), aunque no participaron en la contienda.

10.

Desafiado.

Literalmente, "reprochado" o "vilipendiado", es decir por no aceptar el desafío de Goliat. Tildó a los hombres de Israel de ser cobardes y sumamente faltos de hidalguía. El wadi que separaba a las fuerzas contendoras era tan difícil de cruzar, que si cualquiera de ellas se arriesgaba a dar un ataque frontal, estaba casi segura de la derrota. Los filisteos estaban tan confiados de que físicamente no podía encontrarse ningún rival que pudiera hacer frente a su paladín, que propusieron decidir la batalla mediante un combate singular. Este desafío continuó diariamente durante más de un mes (vers. 16).

11.

Se turbaron.

En el pasaje del cap. 2: 10 esta misma forma verbal se traduce "quebrantados".

La raíz significa "ser destrozado", lo que se refiere a un estado mental o físico. En este caso Saúl -déspota egotista -tuvo que hacer frente a otro bravucón, y no sabía qué hacer. Además, Saúl era un gigante entre su propio pueblo, y lógicamente era el que debía aceptar el desafío. De los hombros para arriba sobresalía entre los suyos y tenía un casco de bronce y una coraza de malla (vers. 38); sin embargo, temblaba ante Goliat. Aunque había renunciado a la presencia y a la protección del Espíritu de Dios, comprendía que debía triunfar en esta grave dificultad o perdería su prestigio ante el pueblo.

Tenía el espíritu quebrantado y la conciencia turbada; se daba cuenta de que el dilema en que se había colocado él mismo y su ejército se hacía más difícil con cada hora que pasaba. La longitud de la profunda hondonada que corría por el valle de Ela no podía ser más que de unos pocos kilómetros. Eso significaría que los ejércitos rivales no eran muy grandes; de lo contrario, antes de un mes, un ejército o el otro habría hecho un movimiento de flanqueo para rodear los extremos del valle.

15.

David había ido y vuelto.

No es claro si esto se refiere a la presencia de David en la corte a fin de tocar y cantar para Saúl, o a viajes repetidos, de ida y vuelta, al campamento israelita para llevar alimento. El hecho de que la afirmación aparezca en el contexto del relato de Goliat parecería coincidir con esta última explicación.

Quizá David era uno de los encargados de llevar alimento para los hombres que estaban en el frente. Por otro lado, los vers. 13-15 quizá expliquen por qué David -que ya estaba en la corte de Saúl de acuerdo con el capítulo precedente (cap. 16: 19-23)- estaba ahora en casa y no con Saúl. El autor de 1 Samuel quizá creyó necesario explicar este hecho a sus lectores, y lo hizo afirmando que David no estaba permanentemente en la corte de Saúl, sino que aparecía allí sólo ocasionalmente. El autor hace notar después que David era tan sólo un joven (cap. 17: 14, 42, 56), en contraste con sus hermanos mayores que "siguieron ... a Saúl" (vers. 14).

Los comentadores no están de acuerdo en cuanto a si este combate con los filisteos ocurrió antes o después de que David fuera a la corte a fin de tocar para Saúl (cap. 16: 18-23). El hecho de que Saúl más tarde no reconociera a David (cap. 17: 55-58), junto con la repetición de los nombres de sus hermanos en cap. 17: 13, 14 (ver cap. 16: 6-11), indica más bien que el orden de estos capítulos podría invertirse sin crear ninguna dificultad cronológica grave.

Muchas veces la Biblia continúa con un pensamiento o relato hasta su conclusión antes de volver para tomar otro hilo de argumento o relato, a fin de hacer cada unidad completa en sí misma (ver com. Gén. 25: 19; 27: 1; 35: 29; Exo. 16: 33, 35; 18: 25). Si fuera así en este caso, la declaración del cortesano de Saúl acerca de David que lo describe como "valiente y vigoroso y hombre de guerra" (1 Sam. 16: 18) parecería tener más significado. Por otro lado, si David ya había dado muerte a Goliat, el que habló podría haberse referido a él como a un gran héroe nacional (cap. 18: 5-9). Pero si David ya se 538 hubiera distinguido como el vencedor de Goliat, ¿habría necesitado Saúl que se le dijera quién era David? Además, desde el tiempo cuando David mató a Goliat, "Saúl le tomó ... y no le dejó volver a casa de su padre" (cap. 18: 2; cf. PP 703). Sin embargo, cuando Saúl pidió a Isaí que mandara a David para que tocara y cantara en la corte, se refirió a David como "tu hijo, el que está con las ovejas" (cap. 16: 19), y al comienzo del relato de Goliat, David todavía cuidaba las ovejas en Belén (cap. 17: 15). Ver también com. caps. 17: 55; 18: 1.

16.

Cuarenta días.

Durante más de un mes Goliat repitió su desafío diario. El hecho de que durante ese tiempo los filisteos no hubieran hecho ninguna tentativa para flanquear al ejército de Israel, implica que desde su desastrosa derrota en Micmas los filisteos no habían sido lo suficientemente fuertes como para hacer un ataque en gran escala. Ahora se valían de una intimidación y de la posibilidad de una victoria mediante un combate singular. Su precipitada retirada después de la muerte de Goliat, robustece esta conclusión.

17.

Grano.

Probablemente cebada o trigo.

18.

Al jefe.

El tener en cuenta al jefe del regimiento en que servían Eliab, Abinadab y Sama tenía el propósito de inducirlo a que tuviera en cuenta a esos tres soldados rasos de su tropa y fuera considerado con ellos.

20.

Se levantó, pues, David de mañana.

Sólo había una distancia de unos 25 km yendo por el camino de Belén a Soco.

Estando familiarizado con el país, quizá David conocía atajos que reducían mucho la distancia (ver el mapa de la pág. 536). Parecería que no hubiera empleado más de cuatro o cinco horas para hacer el viaje. Quizá ya era bien entrada la mañana cuando llegó David, más o menos cuando Goliat se adelantaba para lanzar su desafío (ver vers. 16).

26.

¿Quién es este filisteo incircunciso?

Literalmente, "¿quién es el filisteo, este incircunciso?" David expresó con énfasis su desdén por el gigante que mantenía aterrorizados a Saúl y sus hombres. Con fe en Dios, una fe que Saúl también podría haber tenido, David no quedó impresionado en lo más mínimo por la estatura de Goliat. Si Saúl hubiese sido obediente a Dios, bien podría haber sido suya la victoria; pero Dios no podía concederle una victoria como ésta. Se alude a Goliat, en todo el capítulo, como "el filisteo". A David le costaba ocultar su desprecio por ese bravucón. Aun los reproches de su hermano (vers. 28) no lo acobardaron. De muchas bocas oyó lo que se decía de Goliat, y habló con tal determinación que la noticia pronto llegó hasta Saúl.

32.

Dijo David a Saúl.

¡Qué contraste: un humilde pastorcillo animando a tan experimentado y exitoso guerrero de Israel! Saúl, el único gigante de Israel (cap. 10: 23), comprendía que él debería haber sido quien aceptara el desafío de Goliat. Pero su conciencia culpable lo hacía temeroso. Si hubiese habido amor de Dios en su corazón eso habría sido suficiente para expulsar todo temor; pero no habitaba en él nada del amor de Dios. En su lugar sólo había el "tormento" de una conciencia culpable (ver 1 Juan 2: 5; 4: 18). Por el contrario, David irradiaba aquel espíritu de genuino optimismo y valor que es la insignia de "una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres" (Hech. 24: 16; cf.

Sal. 51: 10, 11). era tan valiente como Saúl era cobarde.

36.

Ha provocado.

David era celoso del buen nombre de Israel y del Dios de Israel, como lo había sido Moisés antes de él (Exo. 32: 12, 13; Núm. 14: 13-16; Deut. 9: 26-29; cf.

Eze. 20: 9). La inactividad del pueblo de Dios en un tiempo de vergüenza y crisis era más de lo que David podía soportar.

37.

Me librará.

Una vez Saúl había pedido grandes cosas de Dios y había intentado grandes cosas para él. Sin embargo, después que el orgullo y la gloria del yo le habían llenado el corazón, le parecía insuperable cada obstáculo. En su esfuerzo por vindicarse se había olvidado de que todo es posible con Dios. La mejor forma en que Dios podía impresionarlo con su falta era permitiendo que en David se repitiera la protección providencial con que Dios lo había amparado en el pasado. El Espíritu de Dios una vez se había posesionado de Saúl. Ahora tendría la oportunidad de ver lo que él mismo podría haber sido si no se hubiera rebelado contra aquel Espíritu. Otra vez estaba en un dilema. Si rehusaba que luchara David, el ejército esperaría que él, como rey, fuera el paladín de su causa. Si dejaba que luchara David, y Goliat lo mataba, se habría perdido la batalla e Israel otra vez estaría bajo el yugo de los filisteos. Para salvar su propia vida y reputación Saúl envió a David al combate. Pero el mismo 539 medio que usó Saúl en un esfuerzo por salvar su reputación como rey y caudillo resultó en su pérdida (cap. 18: 6-9). Resultó evidente que sin Dios, Saúl era incapaz de afrontar a sus enemigos (cap. 14: 24; cf. 15: 23) y que eran de Dios las victorias pasadas por las cuales él había recibido la reputación.

38.

Saúl ... le armó de coraza.

Saúl estaba en un aprieto e hizo todo lo que pudo a fin de asegurar el éxito de David. Confió en su armadura; David confió en Dios (ver vers. 45).

39.

Probó a andar.

"Intentó David caminar" (BJ).

Nunca lo practiqué.

Saúl era un cobarde. Tenía una armadura, pero sabía que no podía afrontar a Goliat con su propia fuerza. Con prudencia ostensible primero rehusó permitir que David luchara, debido a su juventud. Luego dio otra prueba de su insensatez tratando de dar su propia armadura a David.

La cortés respuesta de David: "Nunca lo practiqué", es una evidencia de (1) su fe en otro equipo que había probado antes y (2) su confianza en experiencias pasadas al afrontar nuevas situaciones que surgían (ver 3JT 443). David atribuyó al poder de Dios la victoria aun sobre animales salvajes. El peligro había desarrollado en él un valor santificado, y su fidelidad en las cosas pequeñas lo había preparado eficazmente para que se le confiaran las mayores.

Había demostrado ser un pastor digno de confianza cuando velaba por los rebaños de su padre. Ahora fue llamado a ser el paladín de la causa del rebaño de su Padre celestial (ver Eze. 34: 5, 23; 37: 24; Mat. 9: 36; 25: 33; Juan 10: 12, 13). El proceder que eligió estaba condicionado por sus propias convicciones espirituales antes que por el juicio no santificado de otros, sin tomar en cuenta su posición. ¡Cuánto depende uno de la pureza de motivos cuando emprende una empresa peligrosa! David no podía luchar con la armadura de Saúl; debía ser él mismo. El propósito de Dios es que cada persona se maneje con su propia armadura. Vemos a un hombre en la vida pública que sabe llevarse con la gente, y copiamos sus modales esperando tener éxito de esa forma. Pero Dios necesita hombres que sean ellos mismos, que aprendan de las experiencias de cada día lo que necesitan saber a fin de resolver los problemas del mañana. Gracias a Dios por quienes se atreven a usar los medios que Dios les ha provisto.

44.

Daré tu carne.

Quizá una forma común para desafiar a un combate (ver Apoc. 19: 17, 18).

45.

Tú vienes ... yo vengo.

He aquí un claro contraste entre dos formas distintas de vida. Goliat representa la seguridad de la fortaleza personal, el orgullo de la exaltación propia, la vanidad de la aclamación popular, la indomable fiereza de la pasión humana. David manifiesta una tranquila confianza en la fortaleza divina y la determinación de glorificar a Dios al llevar a cabo su voluntad. El móvil de David -expresado aquí y más tarde en su vida- no era el de hacer su propia voluntad ni llegar a ser famoso ante los ojos de sus prójimos, sino que "toda la tierra" supiera que había "Dios en Israel" (vers. 46).

50.

Así venció David.

Cuán rápidamente una prueba siguió a la otra. Esta fue la tercera victoria de David en un día. Su primera victoria se presentó cuando Eliab se mofó de él diciéndole que no servía para nada sino para cuidar ovejas. Se habría justificado una respuesta áspera; en cambio, con tranquilo dominio propio, tan sólo dijo: "¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar?" (vers. 29). Un carácter tal no nace en un momento. Si no hubiese aprendido paciencia con sus ovejas, no habría tratado con paciencia a sus celosos hermanos. Evitando una querella, David demostró que dominaba su temperamento. Tal fue el caso de Cristo quien, habiendo demostrado su humildad ante la más dura provocación, dijo:"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11: 29). Sólo así uno puede llegar a ser un verdadero conductor de otros. Esta es una lección que todos debemos aprender.

David ganó su segunda victoria cuando lo llevaron a la presencia de su rey.

Mirando al animoso joven, el rey no pudo menos que contrastar la inexperiencia juvenil y falta de preparación militar con la astucia del guerrero experimentado. Si Saúl, con toda su imponente personalidad, había rehuido el combate con Goliat, ¿cómo podía intentarlo un mozuelo como David (1 Sam. 17: 33). Sin soñar siquiera en la posibilidad de una intervención sobrenatural, Saúl plantó semillas de duda en la mente de David, y lo incitó a llevar la armadura del rey. Pero otra vez, con cortés deferencia, David obtuvo la victoria sobre la duda aferrándose a su propósito inspirado 540 por el cielo de mantener su fe y total dependencia del Señor.

Todo esto lo preparó bien para su tercera victoria: la que obtuvo sobre el filisteo, que era la misma personificación de la blasfemia. Fue una victoria de las fuerzas espirituales sobre la fuerza de la materia bruta. En vista de los acontecimientos de los meses previos, ¡cuán necesario era que se enseñara esta lección a Israel! En respuesta a la maldición de Goliat, David clamó en triunfo: "Vengo a ti en el nombre" del "Dios de los escuadrones de Israel" (vers. 45). Una sencilla piedra del arroyo, unida a la habilidad de un muchacho y su confiada entrega al Dios eterno, dio a los israelitas una lección que nunca iban a olvidar, aunque raras veces la emularon.

51.

Huyeron.

Se hizo evidente la perfidia de los filisteos en el momento en que fue muerto su paladín. Habían prometido convertirse en siervos de los israelitas si era muerto Goliat (vers. 9). Al huir, renunciaron al arreglo que habían propuesto al ejército de Saúl, y además demostraron que si Goliat hubiese vencido, habrían sido inmisericordes con Israel. La muerte habría sido preferible a la esclavitud que hubieran propuesto como un gesto de magnanimidad.

53.

Saquearon su campamento.

Cuando los israelitas persiguieron al enemigo, que ahora se dispersaba en todas direcciones, quizá devastaron pueblos que estaban detrás de la línea de combate y mataron a muchos además de los filisteos en Soco. Josefo (Antigüedades vi. 9. 5) dice que mataron a 30.000 e hirieron al doble de ese número.

54.

A Jerusalén.

Es decir, finalmente fueron allí. David no hubiera llevado la cabeza a Jerusalén inmediatamente porque los jebuseos todavía dominaban esa ciudad, y tan sólo les fue arrebatada después de la coronación de David (ver 1 Crón. 11: 4-8; 2 Sam. 5: 6-9). El historiador consigna aquí el último lugar de descanso de ese trofeo, sin tomar en cuenta el elemento cronológico implicado. Es indudable que la armadura de Goliat fue llevada al hogar de David en Belén (ver com. 2 Sam. 18: 17; cf. 1 Sam. 4: 10; 13: 2; etc.), y su espada fue llevada a Nob (ver cap. 21: 9).

55.

¿De quién es hijo?

Ver com. cap. 18: 1, 2.

56.

No lo sé.

Es evidente que Abner no se había relacionado antes con David y que, por lo tanto, David no era bien conocido en la corte. Sin duda había sido presentado tan sólo como un músico visitante y no había llegado a ser miembro de la corte (ver PP 696).

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada